Dos cazadoras y un destino

Un diario en el que dos cazadoras escriben sus vivencias. Un punto de vista personal sobre lo que pasa por la mente de dos personas que son diferentes al resto, aunque tienen los mismos miedos e inquietudes.

Nombre: Isabel
Ubicación: Spain

lunes, mayo 23, 2005

Cuando llega el deseo

A veces resulta difícil poder controlar las emociones. Esto de ser una cazadora hace que todo lo vivas con una intensidad mayor de la normal y eso tiene su precio. Llevo unos días en los que es difícil salir de casa porque estoy en lo que yo denomino "estado de celo". Es esos momentos en los que cualquier chico que te encuentras te parece atractivo, lo suficiente como para estamparle contra la pared y dar rienda suelta a unos deseos que son más físicos que de otro tipo.
Sin embargo, Giles me ha condenado a un encierro en el que tengo que tratar de encontrarme conmigo misma, tengo que filosofar y realizar mucha meditación. El problema es que esto de darle vueltas a la cabeza está haciendo que los deseos de mi cuerpo se incrementen. Supongo que la pared será la que pague las consecuencias y terminará con un par de golpes con los que yo consiga apaciguarme un poco y ella quede mucho más decorada.
No tengo ni idea de cómo lo hacían el resto de cazadoras, aunque supongo que a Buffy, teniendo a Spike cerca, las cosas le resultaban mucho más fáciles. Resultaría gracioso proponérselo a Giles. Quizás me deje salir a buscar a un vampiro que vaya con los buenos pero que sepa dejar esa bondad de lado en ciertas ocasiones. Nosotros tendríamos un aliado más en nuestras filas y yo tendría a alguien que me diera calor en la cama. Aunque el frío forme parte de su estado natural no significa que la temperatura no se pueda subir de otras maneras.

sábado, mayo 07, 2005

Recordando viejos tiempos

Creo que hoy he vuelto un poco loco al pobre Giles. A pesar de ser un gran vigilante creo que ya no tiene la misma energía que antes y de vez en cuando se le va la cabeza. Esta mañana, mientras que entrenábamos, nos ha estado llamando todo el rato Buffy y Faith. De acuerdo que con eso de que seamos una morena y una rubia tiene un pase y también se lo permito porque a la pequeña Anna la suelo llamar B con frecuencia, pero es sólo porque me recuerda mucho a Buffy.
No tuve tiempo de conocer a la "gran cazadora" en persona. Ahora somos demasiadas y, a pesar de que alguna vez he estado en Roma, no he podido preguntarle todo lo que me gustaría. Supongo que ahora debe ser todo más fácil para ella, sobre todo si tenemos en cuenta que ya no se encuentra sola porque hay cientos de chicas repartidas por el mundo ayudándole a hacer su trabajo. Sin embargo, no paro de preguntarme qué es lo que habría pasado si Willow no hubiera llegado a hacer ese conjuro. Quizás ahora tendría una vida más tranquila, aunque lo dudo porque soy inquieta por naturaleza. Pero lo que es seguro es que no habría descubierto todas esas cosas que se esconden en la noche.
Giles me sigue dando la tabarra y voy a tener que dejar de escribir por hoy. Es una pena, aunque tampoco es que estuviera demasiado inspirada. Seguiré dándole vueltas a la cabeza un rato y luego a descansar. Que esta semana hay que volver a las aburridas clases con los del Consejo... Desde luego, ese conjuro no ha traido demasiadas cosas buenas, al menos para las cazadoras.