Renaciendo de mis cenizas
Hacía tiempo que no escribía en el diario, pero supongo que necesitaba un poco de aire y de pensar en muchas cosas. He estado releyendo lo último que escribí y me parece increíble que llegara a ese punto. Me hundí en las sombras. Literalmente. Me sentí absorbida y dejé, por un momento, que la oscuridad se hicera mi dueña. Pensé que las soluciones más fáciles eran las que estaban dentro de mí y se me olvidó que las cazadoras nunca optamos por las soluciones más fáciles. Olvidé quién era y eso me costó perderme.
Afortunadamente, supe reaccionar a tiempo. Simplemente un día estallé y mi vigilante estuvo a mi lado. Le dije que necesitaba tiempo y me mandó con el resto de cazadoras. Volver a reencontrarme con ellas y con B fue lo que necesitaba. Tenía que volver a sentirme parte de algo y recordar por qué hacemos lo que hacemos.
No tenemos una vida fácil pero las cazadoras nunca se han caracterizado por eso. Ahora que vuelvo a tener fuerzas, que se preparen los malos. Volvemos a plantear batalla.
